Lo que me gusta siento que no es útil para Dios, ¿qué hago?

A veces pensamos que lo que nos gusta hacer no le sirve a Dios porque parece ser algo muy sencillo, pequeño o de poco impacto, sin embargo cuando lo que hacemos, cualquier cosa que sea, la hacemos como para Dios y dando gloria a Él en todo puede ser  bendición y buen ejemplo para los que nos rodean. Lo sagrado y lo secular no están separados, pues todo lo que hacemos para Dios es sagrado. Por ejemplo, un empresario puede usar sus dones en finanzas para ayudar a grupos en pobreza, o un estilista puede ser instrumento de sanidad para un cliente con problemas, etcétera. Te animamos a que reconozcas cómo Dios usa eso que te gusta hacer como algo que construye y extiende su Reino. Contacta a un Coach de Misiones para aprender cómo usar tus dones.

Cuando serví a Dios salí lastimado, ¡Help!

Aunque los que creemos en Dios debemos de reflejar el amor de Cristo, a veces nos lastimamos.  Somos humanos, y eso no va a dejar de pasar hasta que estemos con el Señor.  Sin embargo, puede ser que la situación en que estabas no era sana, y por eso saliste lastimado.   Por otro lado, puede ser que tú te ofendiste muy fácilmente.  Proverbios 19:11 dice, “El buen juicio hace al hombre paciente; su gloria es pasar por alto la ofensa.” Tienes que pensar en cuál de los dos describe tu situación, o tal vez sea una combinación de los dos. Te sugerimos que busques un lugar para servir que se base en la Biblia, el amor, y el evangelio en todos los aspectos, en donde puedas crecer y ser quien eres.  Empieza lentamente, con cuidado y orando todo el tiempo para ver si es buena opción para ti.  Pídele ayuda a Dios, que te ayude a encontrar un ministerio sano, y que puedas tener relaciones constructivas dentro de ese ministerio.  El servicio, por definición, va a ser un sacrificio, y a veces va a lastimar, pero tienes que saber tus límites y practicar el auto-cuidado para que puedas dar de ti para Dios sin terminar muy lastimado.

¿Debo ponerme a servir si aun no sé mi llamado?

Claro que sí. Aunque todavía no descubras un llamado específico para ti, es bueno saber que Dios nos llama a usar nuestros talentos, dones, intereses, experiencias, pasiones y oportunidades para extender su Reino. Es precisamente cuando servimos, escuchamos a Dios en su Palabra y obedecemos sus mandamientos que podremos darnos cuenta de lo que Dios quiere para nosotros.

Los dos grandes mandamientos que Jesús enunció, fueron: Amar al Señor con toda la mente, el corazón y las fuerzas, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Siento que Dios no me ha hablado, ¿cuánto tiempo debo esperar para saber cuál es mi llamado?

Dios nos habla frecuentemente, pero a veces no prestamos atención o no nos responde de la manera que esperamos. En cuanto a qué hacer mientras esperas, te recomendamos lo siguiente:

    1. Leer en la Biblia lo que Dios nos revela acerca de Su voluntad
    2. Usar tu TIEMPO para Dios: Talentos/Dones – ¿Para qué eres bueno? Intereses – ¿Qué te llama la atención? ¿Qué te gusta hacer? Experiencia/educación – ¿Qué has estudiado? ¿Cuáles son algunas de las experiencias más formativas de tu vida? Metas – ¿Qué quieres lograr? ¿Cuáles son algunos de tus sueños? Pasiones – ¿Qué hace palpitar tu corazón más rápido? ¿Qué te emociona? ¿Qué te enoja Oportunidades – ¿Qué recursos tienes disponibles? ¿Tienes alguna conexión estratégica con alguien o alguna organización? ¿Cuáles puertas están abiertas a tu alrededor? ¿Dónde ya está trabajando Dios y cómo te puedes unir a ese trabajo?

¿Cómo oramos por guía de Dios?

  • Por oportunidades para usar tu TIEMPO. Por algo que disfrutes y que use tus talentos, educación, etc.
  • No por señales, sino que Dios abra y cierre puertas dónde Él lo vea necesario, mientras tomamos pasos adelante en fe.
  • No: “Dios enséñame la decisión correcta.” Sino: “Dios ayúdame a tomar una decisión sabia.”

OTROS TIPS:

  • Platica con personas que te conocen bien antes de tomar una decisión
  • No te enfoques tanto en QUÉ estás haciendo, sino en CÓMO estás demostrando el amor de Cristo a través de lo que haces.  
  • Busca a un coach de misiones en el CLM para que te ayude en el proceso.

El Señor nos ha llamado a una vida de servicio, a forjar carácter y vivir de acuerdo a la esperanza que tenemos. Si perseveramos en Cristo, no estaremos ociosos y sin fruto. (2 Pedro 1:3-8).

Quiero dejar la escuela para servir a Dios, ¿está bien?

No podemos decirte qué es lo que debes de hacer, pero esta es nuestra perspectiva:

Estudiar una carrera y servir a Dios no son antónimos, al contrario, ambas premisas se complementan perfectamente entre sí. Estudiar, el ser disciplinado y terminar lo que comienzas, forja el carácter de Dios en ti.

Dios quiere usarte, de eso no hay duda, y tu preparación es sumamente importante para servir a Dios con excelencia. Si crees que sólo algunos “tienen el llamado” no es así. Todos hemos sido llamados a seguir a Jesucristo y a llevar Su nombre a todas las naciones. Pero, ¿cómo quieres servirlo? Esa es una pregunta importante.

En esta era, muchos profesionistas están dando a Dios sus conocimientos, sus carreras y sus sueños, para que Él los use. Estudiar es una herramienta útil que te permite servir con inteligencia, excelencia y propósito; te lleva a desarrollar tus habilidades más profundas y escondidas, explorando tu potencial. Alinea tu corazón con Dios, entrégale tus dones y talentos y eso te hará crecer y madurar. Sin duda, Dios usará con sabiduría tus talentos para hacer de Sus planes los tuyos, y que así le sirvas de manera efectiva.

Estudiar, formal o informalmente, permite que tu conocimiento y sabiduría crezcan. La educación forma tu carácter y desarrolla tus habilidades. Úsalo para cumplir el llamado que Dios tiene para tu vida.

¿Cuántos años debo tener para servir en el ministerio? ¿Soy muy joven o muy grande para involucrarme?

No existe una edad mínima ni una máxima para servir a Dios. Jesús mismo puso el ejemplo cuando fue al templo siendo muy joven, y discutió con más sabiduría que los ancianos del lugar. La Biblia también menciona que Timoteo era muy joven cuando fue pastor de una iglesia. Viendo el caso opuesto, tampoco se es muy grande para involucrarte en la misión de Dios. Por ejemplo, Moisés fue llamado por Dios a sus 80 años, y no dejó de servirle hasta su muerte, a los 120 años.

Por eso, podemos asegurarnos de que Dios siempre nos puede usar en cualquier etapa de la vida, ya que cada edad percibe diferentes cosmovisiones y alcances que enriquecen al Reino de Dios.

Por ejemplo, generalmente un joven tiene más energía, entusiasmo y capacidad para aprender y manejar los recursos actuales. En cambio, un adulto mayor, a veces puede ofrecer más tiempo, experiencia y sabiduría para compartir con otros. ¡Confía en que Dios no tiene límites para usarte en Su Reino!

“Las personas inteligentes están siempre dispuestas a aprender; tienen los oídos abiertos al conocimiento.” Proverbios 18:15 (NTV)

En esta etapa de mi vida no estoy sano(a) emocionalmente, ¿Puedo servir?

Hay muchas maneras de servir a Dios, y todos podemos hacerlo de diferentes formas, pero ten mucho cuidado. Tal vez para ti, ser voluntario haciendo trabajo físico sea mejor opción que dar consejería. Sin embargo, sanar emocionalmente debe ser una gran prioridad, especialmente antes de involucrarte en ciertos tipos de servicio. Encuentra un grupo de sanidad en tu iglesia o un buen consejero para ayudarte. Busca amistades y relaciones sanas que no estén luchando con lo mismo que tú. Por ejemplo, Remendando el Alma (Mending the Soul) tiene materiales y recursos excelentes, que puedes usar para unirte a un grupo de sanidad. Busca una manera de servir que consideres adecuada para esta etapa de tu vida, y verás que Dios puede utilizar ese tiempo de servicio para ayudarte a sanar.

¿Qué hago si fracaso cuando sirvo?

La verdad es que, nos guste o no, alguna vez (o muchas veces) vamos a fallar, pues no somos infalibles. Lo importante es cómo manejamos el fracaso. Puede ser que tu fracaso se origine por cuestiones circunstanciales: falta de preparación, de dinero, de apoyo, etc., o que sea la consecuencia de algún pecado que hayas cometido durante tu servicio. Puede ser una combinación de ambas también.

Si experimentas el fracaso por cuestiones circunstanciales, no te desanimes ni te rindas. Platícalo con Dios, sé humilde y honesto para que identifiques por qué fallaste y no cometas el mismo error. Continúa trabajando en lo que Dios te ha llamado a hacer, a pesar de la adversidad. En la Biblia encontramos muchos ejemplos en los que Dios usa las fallas y debilidades de las personas para mostrar Su poder. Además, puedes buscar apoyo en personas de confianza que hayan vivido algo similar para que aprendas estrategias prácticas y diferentes para tu ministerio y halles sabiduría en el proceso.

Si fallaste por haber pecado, pide perdón a Dios y a las personas afectadas; arrepiéntete y comienza de nuevo, dejando que Dios te transforme. Busca a alguien maduro en la fe con el que puedas rendir cuentas periódicamente para seguir creciendo.

Muchas veces aprendemos y crecemos más a través de los fracasos y las crisis que de los éxitos, pues son parte inevitable de la vida. En ocasiones no entendemos por qué fracasamos y llega a ser muy desalentador, pero podemos estar seguros de que Dios está obrando en nuestra vida.

“Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí.” 2 Corintios 12:9 (NTV)

“Los justos podrán tropezar siete veces, pero volverán a levantarse.
En cambio, basta una sola calamidad para derribar al perverso.” Proverbios 24:16 (NVI)

Tengo una cosquillita de un ministerio, ¿cómo sé si eso es de Dios?

No podemos esperar que todos escuchemos la voz de Dios (audible) diciéndonos exactamente qué hacer, pero de la Biblia sabemos que es la voluntad de Dios que le sirvamos. Cada uno puede llegar a una convicción de maneras diferentes, a través de la oración, la lectura de la Biblia, conviviendo con otros creyentes que trabajan en el ministerio, etc. Este llamado se hace más fuerte cuando descubrimos cómo Dios nos ha equipado para satisfacer ciertas necesidades que se nos presentan.

Para saber más sobre la voluntad de Dios, lee la pregunta “Siento que Dios no me ha hablado, ¿cuánto tiempo debo esperar para saber cuál es mi llamado?”.

Hay mucha necesidad en el mundo y me abruma. ¿Por dónde puedo comenzar?

Es muy fácil sentirse abrumado y no saber por dónde empezar. Sólo no dejes que este sentimiento permanezca ya que podrías estar vulnerable a creer mentiras como “mejor no hago nada” o “que alguien más lo haga”, “no creo que los problemas desaparezcan, aún con apoyo”  pues son obstáculos del diablo que sólo te paralizarán.

En Mateo 15 vemos que Jesús usó cinco panes y dos pescados para dar de comer a mucho más de 5,000 personas. Dios toma lo que le damos y lo multiplica para cubrir una gran necesidad, y algún día Dios hará justicia de todo. Te sugiero que comiences a servir con algo para lo que seas bueno y que realmente te dé gozo y vida. No tiene que ser muy complicado; ahí puedes comenzar. Si le entregas a Dios tus esfuerzos, aunque consideres que sean pocos, para Dios son valiosos y él los multiplicará.

“Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. – 1 Corintios 15:57-58

No tengo dinero, pero quiero servir... ¿se puede?
Claro que sí. Si no tienes dinero, puedes servir con tu tiempo. Hay muchas oportunidades y lugares que buscan voluntarios. Servir con tu tiempo es más importante que dar tu dinero. Sin embargo, Dios pide que le entregues tu vida entera. Eso implica dar de tu tiempo, conocimientos, recursos, pasiones, hábitos, y también una porción de tus ganancias económicas (si es que estás ganando dinero).

A la vez, Dios provee de lo necesario para que se cumplan sus planes. Tener una actitud de servicio debe surgir de manera natural e intencional; no es algo que se ofrece solo en un ministerio en particular. El servicio del cristiano comienza con su familia, y se extiende con sus amigos, su iglesia local y su comunidad.

Cuando Jesús llamó a sus discípulos, no les pidió que levantaran fondos o que le dieran dinero, pero sí dejaron todo, estuvieron con él, aprendieron de él y fueron llamados a ser como él y servir como él.

Si quieres saber más sobre oportunidades de servicio, te invitamos a platicar con un coach de misiones en el CLM.

Para servir a Dios ¿tengo que estudiar en un seminario primero?

No es un requisito ir a un seminario para poder servir a Dios. Depende más bien del enfoque que Dios ha puesto en tu corazón para servirle y la misión que tendrá tu vida. Dios anhela que sus hijos lo conozcan cada vez más a través de la lectura y estudio personal de la Biblia. Así que, es bueno que un cristiano extienda sus conocimientos bíblicos con el fin de tener una relación más íntima con Dios y llevar a la práctica sus enseñanzas.

Si tu propósito es el pastoreo o las misiones, te recomendamos que asistas a un seminario teológico para adquirir el conocimiento teórico y práctico que necesitarás en el campo.

Quiero servir pero tengo poco tiempo de conocer a Jesús, ¿Dios me puede usar?

Claro que sí. Desde que conociste a Jesús, el Espíritu Santo trabaja en ti y a través de ti. En esta nueva etapa de tu vida, algunas cosas prácticas que puedes hacer para crecer son: buscar comunidad, ir a la iglesia, leer la Biblia, hablar con Dios de manera regular, entre otras cosas. Y en cuestiones de servicio, es recomendable que al principio explores diferentes opciones y descubras con el tiempo en qué áreas sirves mejor con tus talentos e intereses. Dios usará cada cosa que hagas para Él.

Todo el que quiera servirme debe seguirme, porque mis siervos tienen que estar donde yo estoy. El Padre honrará a todo el que me sirva.” Juan 12:26

¿Qué hago si tengo una idea pero suena muy loca?

Si sientes que tu idea sale de lo convencional, no necesariamente quiere decir que esté mal. Dios es un Dios de creatividad y nos lo demuestra a través de su creación. Muchas veces el mundo necesita ideas creativas y revolucionarias para transformar la sociedad.

Sin embargo, es importante que ores al respecto y busques discernir si tu idea viene de Dios o no. Habla con otros, buscando consejo de creyentes maduros, y asegúrate que tu idea esté fundamentada en principios bíblicos. Con ello, Dios te irá guiando, abriendo o cerrando puertas. Finalmente, ten fe de que Dios puede hacer grandes milagros a través de ti.

Mis talentos no son muy “Cristianos” ¿qué hago?

No existen los talentos cristianos ni los talentos no cristianos. Suele suceder que cuando no participas en actividades clásicas o tradicionales, se presenta resistencia de otras personas. Sin embargo, todo talento es dado por Dios y puede ser un instrumento para bendecir a otros. Depende más bien de cómo decidas usarlos. Por ejemplo, alguien que tiene talentos para los negocios podría usarlos para manejar una red de explotación sexual, pero esa misma persona, con la presencia de Dios en su vida, podría usar esos talentos para crear un negocio como misión, sirviendo como agente de transformación de su sociedad conforme a los valores de Dios. Así que, eres libre de buscar cómo invertir tus talentos para Él. Puedes contactar a un coach de misiones, y juntos descubrir maneras prácticas para desarrollar y usar tus talentos.

Siento que Dios sólo usa a gente "muy cristiana". ¿Él puede usarme aunque no me considere así?

Depende a qué te refieres con personas “muy cristianas”. La cultura suele ver a alguien muy cristiano a aquel que está inmerso en misiones, actividades de la iglesia o que habla de Dios todo el tiempo. Puede que tengas otra percepción, pues cada quien tiene sus ideas sobre lo que significa ser muy cristiano, pero eso no es relevante. Lo que realmente importa es que tengas una relación personal con Jesús, y que te dejes transformar por Él cada día.

No hay niveles en qué tan cristiano eres; o eres es cristiano o no, pero sí hay grados de madurez en tu caminar con Dios. La meta de cada cristiano es llegar a parecerse cada vez más a Jesús. Si te falta madurar, no quiere decir que Dios no te vaya a usar. Así que mientras estés en constante búsqueda de Dios, siéntete seguro de que Él te va a usar.

También depende de tu disponibilidad para servir a Dios. Recuerda cómo Dios usó a Rahab, quien siendo prostituta, reconoció al Señor como el Dios verdadero y estuvo dispuesta a ayudar a sus siervos. Finalmente, Dios la salvó por su fe. Podemos ver también que algunos discípulos de Jesús en ocasiones dudaron y actuaron de manera inmadura e impulsiva. No tenían méritos para que Jesús los escogiera, pero decidieron seguirlo y Él hizo grandes cosas a través de ellos.

Dile a Dios que estás disponible y que le quieres servir. Pregúntale cómo puede usarte y continúa creciendo en tu relación con Él. Comienza por servir a tu familia, a tu iglesia local y tu comunidad, y descubrirás que Dios sí te usa.

 

 

 

He visto que muchos misioneros son americanos. Yo soy latino, ¿puedo ser misionero?

Claro que puedes ser misionero. Es cierto que muchos americanos han venido a hacer misiones en México desde hace décadas, pero se ha debido a cuestiones históricas relacionadas con la libertad religiosa, además de la cercanía que hay entre estos dos países.

Por otro lado, recordemos que todos los creyentes en Jesús somos embajadores de su Reino aquí en la tierra; quiere decir que siempre lo representamos donde quiera que estemos. Una persona de cualquier nacionalidad puede ser misionero en cualquier país del mundo, puesto que la Gran Comisión (Mateo 28:18-20) es para todo seguidor de Jesús. Poniendo un ejemplo entre muchos, actualmente hay misioneros mexicanos y brasileños desarrollando misiones en China e India.

También, puedes considerar que tus características latinas son un punto clave para las misiones en otros países. A los latinos nos reconocen por ser cálidos con las personas, nuestro idioma es compatible con muchos otros, y los rasgos físicos que nos caracterizan pueden brindar una fácil identificación y confianza con otras culturas. Estos ejemplos son fortalezas que Dios puede usar como ventaja para acercarte a grupos de personas que necesitan conocer a Dios. Así que, si tú sientes el llamado a ser misionero dentro o fuera de tu país, adelante.

No veo oportunidades de servicio en donde vivo, ¿Cómo le hago para comenzar a servir?

Primero, pídele a Dios que te abra puertas y te de dirección para servirle en donde vives. Podrías asesorarte de alguna organización que ya existe y que esté dispuesta a darte ideas o un modelo estratégico para reproducirlo en tu localidad.

También es factible que comiences algo nuevo por tu cuenta. Puedes emprender alguna actividad con tus amigos, familia y/o iglesia local para servir a tu comunidad. Poco a poco irás detectando necesidades particulares que te impulsarán a buscar soluciones creativas.

Si quieres contar con más recursos y orientación, contacta a un coach de misiones. Juntos identificarán tus fortalezas, oportunidades e ideas, y conocerás más organizaciones con quienes aliarte en la misión que pienses desarrollar.

 

 

No siento el apoyo de mi congregación, ¿qué hago?

Es una pregunta que puede tener muchas variantes. Si lo que buscas es un apoyo económico, puede ser que la iglesia no tiene presupuesto para eso o simplemente por ser pequeña no se puede, a lo mejor puedas pedir permiso al pastor para ir con los miembros individualmente. Si el apoyo que necesitas es más moral (tienes algún problema en tu familia o personal), deberías ir y platicar con alguien más maduro en la fe, de tu mismo sexo y de preferencia que tenga una posición en la iglesia. Sea cual sea el problema, recuerda no esperar a que las personas adivinen lo que necesitas, busca a Dios, ora, recuerda quien eres tu en El y dale tu carga, después ve con el pastor o algún líder de la iglesia y con gracia, paciencia y verdad, di lo que piensas, asi sabras mas y a lo mejor puede que se trate sólo de un malentendido.

Ya contacté a un ministerio y no me contesta… ¿qué hago?

Si ya intentaste contactarlos por diferentes medios más de una vez y aún no obtienes respuesta, te sugerimos venir al Centro Latino de Movilización. Nosotros podemos ayudarte a encontrar otra manera de canalizarte con ellos o investigar sobre algún otro ministerio que tenga un enfoque similar al que estás buscando.

Siento un llamado a las misiones, pero no me gustaría tener que pedir dinero. ¿Qué hago?
Antes que nada, es bueno que te preguntes por qué no quieres pedir dinero. ¿Sientes que no es aceptado culturalmente? ¿Te preocupa no tener el control de tus ingresos? ¿Tu familia estaría en desacuerdo? ¿No te gustaría que otros piensen que dependes de los demás? ¿No quieres ocupar demasiado tiempo recaudando fondos? Es comprensible que lleguen estas y otras dudas a tu mente, pero es importante que reflexiones si la raíz de estos obstáculos es el miedo, el orgullo y/o la falta de fe. De ser así, pídele a Dios sabiduría para que tomes una decisión basada en fe y no en temor.

 

Además, toda provisión material y económica viene de Dios y pertenece a Él, sin importar si la fuente de ingreso es un trabajo tradicional o de otras personas. Finalmente, Dios es el proveedor siempre. Ver el dinero desde esta perspectiva puede cambiar tu actitud respecto a recaudar fondos. Aparte, es bíblico que las personas que sirven a Dios tiempo completo sean apoyados directamente por el pueblo de Dios. Vemos varios ejemplos de esto en el antiguo y nuevo testamento, como los Levitas que siendo sirvientes de Dios, vivieron del apoyo de la nación de Israel (Números 18:21-24).  Pablo se sostuvo de su ministerio, aunque a veces trabajaba haciendo tiendas cuando necesitaba más apoyo (1 Corintios 9:13-14). Por el otro lado, es una bendición para las personas dispuestas a dar, pues tienen la oportunidad de aportar para avanzar el Reino de Dios.

 

Finalmente, no es requisito indispensable que pidas dinero a otros para involucrarte en las misiones. Existen otras alternativas bíblicas que te permiten servir a Dios a través de tu profesión o experiencia. Puedes conocer más sobre las diferentes opciones de profesión intencional aquí: http://www.centrolatinodemovilizacion.org/iquestqueacute-es-el-clm.html

 

Si estás convencido de tu llamado a las misiones, confía en Dios. Todos estos modelos son válidos, pero busca sabiduría para elegir la mejor opción para ti en esta etapa de tu vida.

No tengo mucho tiempo, pero quiero servir a Dios.
El servicio a Dios no siempre implica cantidad de horas fijas, pues comienza como un estilo de vida. Si quieres servir a Dios puedes hacerlo con tu vida cotidiana, siendo luz en los ambientes donde te desenvuelves todos los días. Recuerda que servir a tu prójimo es servir a Dios.

 

Si además de ello te gustaría apoyar en alguna organización o te interesa una actividad en particular, pero estás muy ocupado, puedes pensar en proyectos temporales que podrías realizar en tu tiempo libre y que no obstruyan con tus períodos de descanso. Podrías buscar opciones prácticas de pocas horas a la semana, o apoyar en tu iglesia local. Si trabajas, toma en cuenta el servir con tus bienes materiales y donaciones a otros. También es posible que tu ritmo de vida cambie en el futuro, y entonces, podrías involucrarte más. Si quieres tener más ideas o investigar más opciones, acércate con un coach de misiones en el CLM.

Hacer un viaje misionero a otro país es muy caro ¿sí lo vale?
Sí, dependiendo de tu situación. Viajar a otro país implica salir de tu contexto, lo cual es muy valioso porque tienes la oportunidad de servir, amar y aprender de personas de diferentes culturas. Además, Jesús nos anima a salir de nuestra zona cómoda para construir puentes y derribar barreras (culturales, espirituales, físicas, de idioma, etc.).

Generalmente la primera experiencia transcultural es de corto plazo, pues es un tiempo exploratorio en el que observas, sirves y aprendes a través de diferentes proyectos de servicio. Es un tiempo para identificar si es una buena opción para ti comprometerte a largo plazo en otro país o en alguna actividad similar en cualquier nación. La gran mayoría de los que se involucran en misiones a largo plazo ya habían tenido una experiencia más corta antes.

Si crees que esta oportunidad puede cambiar el curso de tu vida y/o nunca has tenido una experiencia fuera de tu contexto, sí vale la pena la inversión. Pero tómate el tiempo de discernir tus motivaciones: si es sólo para conocer un lugar nuevo, divertirte o coleccionar experiencias, es probable que tus motivos no estén en el lugar correcto. Por ello, sé intencional y busca sabiduría. Andy Stanley lo plantea de esta manera: “A la luz de mis experiencias pasadas, mis circunstancias actuales y mis sueños futuros, ¿qué es lo más sabio que puedo hacer?”

Para aprovechar al máximo tu experiencia transcultural, puedes considerar las siguientes recomendaciones:

  • Mantén una actitud humilde, flexible y dispuesto a aprender e intentar cosas nuevas
  • Busca integrarte en la cultura que estás visitando aunque sea de una manera simple: disfruta los platillos locales, observa sus costumbres, convive con la gente y aprende un poco del idioma, etc.
  • Prepárate antes de hacer el viaje e incluye un seguimiento cuando regreses
  • Desde antes del viaje, conéctate con alguien de allá que pueda vincularte con diversas oportunidades de servicio y aprendizaje
  • Viaja con un grupo, preferiblemente con alguien que haya ido antes y pueda orientarte
  • Identifica y aprovecha tus dones y fortalezas para servir de manera más efectiva
  • Regresa con la visión de replicar las ideas y estrategias adquiridas dentro de tu contexto

Si después de analizar tu situación decides que no es buen momento para invertir una cantidad grande para viajar, busca una misión dentro de tu país. Existen muchas opciones de servicio sin necesidad de gastar tanto dinero, las cuales Dios también puede usar.

Tengo un llamado para las misiones pero no quiero ser soltero por siempre. ¿Debería esperar a casarme?
No. Primero que nada, ser misionero no significa que serás soltero por siempre, pues muchas parejas se conocen en campo durante su servicio. Sin embargo, es importante entender que el fin último de la vida no es el matrimonio, sino tener una relación con Jesús. Seguir a Cristo es más importante que tener familia (Si amas a tu padre o a tu madre más que a mí, no eres digno de ser mío; si amas a tu hijo o a tu hija más que a mí, no eres digno de ser mío. Mateo 10:37). Lo ideal es que aproveches tu vida con o sin pareja, sin ponerle pausas, porque no sabes si podrías estar dejando pasar oportunidades o desperdiciando tiempo valioso si te concentras demasiado en tener pareja.

Además, ser soltero tiene muchas ventajas: tienes más libertad para usar tu tiempo, mayor concentración, energía e independencia. Ten en cuenta que al casarte tendrás otras responsabilidades y roles que cumplir. Por otro lado, al ser soltero estás más disponible para asumir un mayor compromiso para desarrollarte en diferentes proyectos. Es natural tener el anhelo de casarse, pero es importante saber que la soltería es un regalo de Dios, al igual que el matrimonio.

Finalmente, es posible que conozcas a tu futura pareja durante tu tiempo como misionero, pero también existe la posibilidad de que eso no suceda. No siempre lo que pensamos que necesitamos es lo que realmente necesitamos. Sin embargo, te animamos a buscar contentamiento en esta temporada de tu vida, y a poner tus deseos en manos de Dios con oración continua. Mantén tu mirada y confianza en Él y esfuérzate por ser cada día más parecido a Cristo, de manera que puedas tener una vida ejemplar. En lugar de buscar al indicado, busca ser el indicado. Dios conoce nuestras necesidades y las va a suplir.